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Historia


Las Huellas de Acahualinca son huellas humanas de 6000 años preservadas en fango volcánico cerca del lago en Managua, Nicaragua.

Época Precolombina

Se sabe de asentamientos indígenas en la región nicaragüense que datan de al menos 6.000 años de antigüedad. El yacimiento de Acahualinca confirma estos datos junto con otras evidencias arqueológicas, principalmente artículos de cerámica y estatuarios de piedra volcánica como los hallados en la isla de Zapatera.

Colonización

En 1524, León y Granada fueron fundadas por Francisco Hernández de Córdoba en lo que hoy es Nicaragua. En 1528 la Corona española erigió la Provincia de Nicaragua, que posteriormente pasó a depender de la Audiencia y Capitanía General de Guatemala, sufragánea del Virreinato de la Nueva España hasta 1812.

A mediados del siglo XVII se desarrolló en el noreste de la actual Honduras la nación de los zambos mosquitos, surgida de la mezcla entre los indígenas que la habitaban y los esclavos sobrevivientes del naufragio de un barco negrero que se hundió en el litoral. Los británicos establecieron amistosas relaciones con ellos y surgió así la reserva Misquita o “Mosquitia”, una especie de “protectorado” británico que duró hasta fines de siglo XIX. En 1803, por intermedio de la Real Orden del 20 de noviembre, el rey de España ordenó segregar de la antigua Capitanía General de Guatemala, la Costa de Mosquitos como las islas de San Andrés y agregarlas al Virreinato de Nueva Granada. En 1894, tropas nicaragüenses al mando de Rigoberto Cabezas ocuparon la región, que fue organizada como el Departamento de Zelaya, dividido a fines del siglo XX en dos regiones, la Región Autónoma del Atlántico Norte) y la Región Autónoma del Atlántico Sur).

En 1812 las Cortes de Cádiz erigieron la Provincia de Nicaragua y Costa Rica (separada de la Provincia de Guatemala), y con cabecera en la ciudad de León. Esta provincia duró hasta 1814, año en que se restableció el reino de Guatemala. En 1820, al restablecerse el régimen constitucional, resurgió la Provincia de Nicaragua y Costa Rica, que estaba dividida en siete partidos: Costa Rica, El Realejo, Granada, León, Nicaragua (Rivas), Nicoya y Nueva Segovia. El 11 de octubre de 1821, la Diputación Provincial de Nicaragua y Costa Rica, reunida en León, proclamó la independencia absoluta de España y la unión al Primer Imperio Mexicano. Sin embargo, Granada y Costa Rica se separaron de la provincia, constituyendo gobiernos propios. En 1823, al producirse la caída de Agustín I, Nicaragua se unió a la Unión Centroamericana, poco después transformada en la República Federal de Centroamérica (1824). La Federación no sobrevivió mucho tiempo, y Nicaragua fue el primer Estado en separarse de ella de modo definitivo, en 1838. Durante el siglo XIX se sucedieron diversos intentos de reunificar América Central, sin éxito.
Plaza de la independencia de la ciudad de Granada.

Nicaragua tuvo una convulsa vida política durante la primera mitad del siglo XIX, que culminó con la intervención de los filibusteros encabezados por William Walker. Los filibusteros fueron derrotados en una campaña que contó con la participación de todos los países centroamericanos, y que en lo que respecta a los nicaragüenses tuvo su episodio más glorioso en la batalla de San Jacinto. Al concluir el conflicto, Nicaragua se hallaba gravemente debilitada económicamente, la ciudad de Granada había sido incendiada casi en su totalidad y se mantenía la rivalidad entre los liberales de León y los conservadores granadinos. Entre las tantas batallas sostenidas entre los liberales y los conservadores se destaca la batalla del 4 de octubre de 1912 en donde las fuerzas liberales de Masaya, ya sitiadas y derrotadas por los fuerzas conservadoras y norteamericanas fueron socorridas por el General Benjamín Zeledón junto con su estado mayor los Generales Marcelo Castañeda y Horacio Portocarrero. Sin embargo, a partir de 1858 se inició una etapa de recuperación no solo económica sino sobre todo institucional, que constituye uno de los períodos más sobresalientes de la historia de Nicaragua y se conoce como la época de los treinta años o de predominio conservador. La economía, el desarrollo cultural y también, aunque en menor medida, el social por la desigualdad de clases, convirtieron al país en el más estable y rico de toda la América Central y en una de las mejores economías del continente, con un sólido régimen constitucional y una administración proba y austera de las finanzas públicas. Todo esto provocó una nueva oleada de inmigrantes provenientes de Europa, principalmente de Alemania e Italia, lo que hizo florecer aún más la economía, mientras El Salvador, Honduras y Guatemala se mantenían en conflictos armados y en Costa Rica se daba una época de golpes militares. Durante esta época se sucedieron en el poder Tomás Martínez Guerrero (1858-1867), Fernando Guzmán y Solórzano (1867-1871), Vicente Cuadra y Ruy Lugo (1871-1875), Pedro Joaquín Chamorro y Alfaro (1875-1879), Joaquín Zavala Solís (1879-1883), Adán Cárdenas del Castillo (1883-1887), Evaristo Carazo Aranda (1887-1889) y Roberto Sacasa y Sarria (1889-1893). En 1885, Nicaragua se unió a Costa Rica y El Salvador en una alianza militar para hacer frente a las pretensiones del Presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, apoyadas por el Presidente de Honduras Luis Bográn, de restablecer por la fuerza la unidad política centroamericana; pero las tropas nicaragüenses no tuvieron ocasión de entrar en combate, ya que Barrios murió en la batalla de Chalchuapa, poco después de haber invadido El Salvador.

El período de los treinta años concluyó en 1893, cuando fue derrocado el Presidente Roberto Sacasa y Sarria y ascendieron al poder los liberales encabezados por José Santos Zelaya López. Aunque Zelaya implantó un régimen dictatorial y se perpetuó en el poder hasta 1909, reprimiendo a sus adversarios e iniciando una etapa de inestabilidad política, su gobierno continuó con el desarrollo del país sufragado por la amplia solvencia y excedentes económicos existentes en el país.

Primeras décadas del siglo XX

Durante el principio del siglo XX el país se caracterizó por la inestabilidad política e intervenciones armadas de Estados Unidos. Además, durante este tiempo, surgen algunas discrepancias con Colombia por problemas territoriales, ya que con ese país no se había definido claramente los derechos sobre la Costa de Mosquitos. El diferendo se solucionó el 24 de marzo de 1928 con la firma del tratado Esguerra-Bárcenas, en el cual, Colombia reconoció la propiedad y soberanía de Nicaragua sobre las islas Mangle y la Costa de Mosquitos desde el cabo Gracias a Dios y ahora hasta el río San Juan (como consecuencia de la segregación de Panamá) y Nicaragua reconoció a su vez la soberanía y propiedad de Colombia sobre Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y todas las demás islas, islotes y cayos que hacen parte del Archipiélago de San Andrés y Providencia. En 1930 se precisó en el Acta de Canje del Tratado el alcance de su contenido, y se determinó por sugerencia del gobierno nicaragüense un límite marítimo a partir del meridiano 82 de Greenwich sobre la base de que el Archipiélago de San Andrés y Providencia no se extiende al occidente del referido meridiano y, contrario sensu, sí al oriente de dicho meridiano. El 4 de febrero de 1980, la entonces Junta de reconstrucción de Nicaragua declaró unilateralmente la nulidad del Tratado Esguerra-Bárcenas, demandando ante la CIJ con el resultado de la validación plena del tratado y la reiteración de la soberanía colombiana sobre las islas el 13 de diciembre de 2007. Pero no sobre las 200 millas náuticas de zona económica exclusiva de Nicaragua.

Uno de los personajes importantes de la primera mitad del siglo XX fue Augusto Nicolás Calderón Sandino, mejor conocido como Augusto C. Sandino, general de origen campesino, que cuando liberales y conservadores llegan al pacto del Espino Negro continuó la lucha contra la intervención norteamericana. La última entrevista que diera el General Sandino fue el 3 de febrero de 1933 al periodista de LA PRENSA Adolfo Calero Orozco (1899-1980), un día después de suscribir con el presidente Juan B. Sacasa los “Convenios de Paz”, los cuales implicaron la disolución de su Ejército y, en la práctica, la firma de su sentencia de muerte. La muerte de Augusto C. Sandino se ordenó a las siete de la noche en la oficina del Jefe Director de la Guardia Nacional y se ejecutó aproximadamente a las 23.00 en un predio de barrio Larreynaga, entonces periférico de la Vieja Managua, un 21 de febrero de 1934.

La Revolución y La Guerra Civil

De nuevo el auge económico es visto en el país entre las décadas del 50 y 60, y a pesar de existir una baja en la estabilidad política, ese auge causó que la capital Managua se desarrollase extensamente; sin embargo, un violentísimo terremoto provocó la destrucción de la ciudad y la muerte de más de 10,000 personas en 1972. Los gobiernos de la familia Somoza, apoyados militarmente por Estados Unidos, gobernaron el país durante varias décadas, hasta que estalla la Revolución Sandinista en 1979. Pese a la corta duración que tuvo el conflicto armado, los continuos bombardeos en las ciudades provocaron la muerte de más de 50,000 personas. El FSLN logra derrocar a Somoza el 19 de julio de 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional apoyado económica y militarmente por Cuba y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), realizó cambios sociales, expropiando a la clase alta del país en general. Sin embargo, la etapa sandinista se tradujo en la continuación del conflicto este – oeste entre las dos potencias de la Guerra Fría. Se formaron los contras armados y financiados por el Gobierno de Estados Unidos. Nicaragüenses emigraron a Estados Unidos, Guatemala, Costa Rica, Honduras, Canadá, México, países occidentales de Europa y Australia durante la guerra civil escapando de la persecución política, el servicio militar obligatorio y el mal estado económico del país.